jueves, 29 de septiembre de 2011

El 68 desde la caricatura de Abel Quezada

 ¿Cómo es posible vivir en un país tan imperfecto, tan pobre, tan castigado, tan incapaz de organizarse y tan indefenso ante los que lo mal  gobiernan? Abel Quezada.
     Cada año se recuerda el movimiento estudiantil de México en 1968, mucho se ha comentado de las injusticias cometidas a los estudiantes, existen documentales, películas, libros muy bien logrados, como La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska, etc. Porque, si bien es cierto, hace 43 años era muy difícil hablar  con claridad de lo que había ocurrido aquel 2 de octubre, y lamentablemente poco se voltea a ver la relevancia que tuvo la caricatura política en el tratamiento de esta situación tan crítica en nuestro país.
     El 3 de octubre nadie se atrevía a decir la verdad, pero la masacre era evidente. Ese día el monero regiomontano: Abel Quezada publicó en su espacio que tenía en el Excélsior, que en ese entonces era el diario más importante a nivel nacional,  un cartón memorable, conformado por un rectángulo negro y arriba del mismo: ¿por qué? El poder del negro y la pregunta fueron suficientes para que el caricaturista manifestara su inconformidad, una pieza dura y contundente.
    Y es que ante tal injusticia ¿qué más había que decir? las palabras, los discursos y los monitos salían sobrando; qué decirles a las madres que habían perdido a sus hijos de esa forma tan violenta, qué decirle a los vecinos de Tlatelolco, a la sociedad cansada de las mentiras y represión del gobierno. Como diría Poniatowska: “fuerte es el silencio” y en ese rectángulo negro estaba contenido todo el luto, todo el dolor de los que se quedaron aquí para contar esa trágica historia.  Carlos Monsiváis comentó que era un cartón magistral, porque la fuerza de la imagen desbarataba la versión oficial de la subversión y de una manera frontal.
     Quezada logró lo que pocos, ganarse la simpatía y la credibilidad de sus seguidores, era respetado por la clase política, participaba en la campañas publicitarias de los juegos olímpicos del 68, pero desaprobaba la matanza de los estudiantes de aquel año, aceptaba ir a los viajes con Luis Echeverría; sin embargo se manifestó en contra del golpe al Excélsior. Supo burlar la censura de su tiempo. En una época en la que casi no había libertad de expresión, AQ fue uno de los periodistas más influyentes, creador de personajes tan populares como: Gastón Billetes, El Político Flotante, El Charro Matías, y el Señor Pérez; además de publicista, pintor, divulgador de las teorías mexicanológicas de los años 50’ de Octavio Paz, Samuel Ramos, entre otros.

México es un país lleno de paradojas en el que las observaciones más precisas son chistes bien construidos. Esto eran los cartones de Abel Quezada.
Rafael Barajas, El Fisgón.
                                                                                              
*Agradezco al artista visual: Gustavo Fuentes, por su colaboración para la realización de este artículo.

         Por: Alejandra Fuentes.

El Taj Mahal: en el nombre del amor.


El Taj Mahal es poesía hecha arte, un canto al amor, una obra sublime que sólo un alma enamorada sería capaz de ofrecer al mundo.
Anónimo.

     En la entrada al Taj Mahal hay unos versos en árabe extraídos del Corán, que describen el paraíso, y que dicen: “quien cruce esta puerta de bronce, descubrirá un palacio de perlas rodeado de jardines”. Pues bien, descubramos la historia de este majestuoso palacio.

     Esta historia  data de 1607, cuando Sha Jahan,  de tan sólo 16 años de edad, heredero del Gran Imperio Mogol (imperio que dominó el norte de India entre los siglos XVI y XVIII)  se encontraba en el Meena Bazar, la fiesta que permitía a los dignatarios de la corte mogol visitar el mercado que montaban las mujeres;  en la cual vio por primera vez a una chica de nombre Arjumand. Él quedó impactado con su belleza, y en ese momento sólo pudo preguntarle el precio de una de las joyas que ella vendía, sin pensarlo dos veces, se decidió a comprarlas, a pesar de su elevado costo.
     Sin embargo el emperador Jahn tuvo que esperar cinco largos años, y casarse dos veces, para estar al lado de Arjumand. En la boda, a la que fueron cientos de invitados y fue una ceremonia espectacular, Jahn nombró a su esposa: Arjumand Mumtaz Mahal, que significa: “La Elegida del Palacio”.
     Desde aquel momento,  pocos días pasaron separados; él la llenaba de regalos caros, de diamantes, le demostraba su amor  a cada instante. Ella, a su vez, lo esperaba con el mejor de los vinos cada que él regresaba de un combate. Uno tras otro, y otro hasta llegar a los 13 hijos, tuvieron. El último parto, el número 14, se complicó; durante horas Jahn le dio fuerza, la tomó de la mano, no se separó de su lado; observando cómo la vida de su amada esposa se le escurría entre las manos, hasta desvanecerse definitivamente.
     El golpe para Jahn fue tal, que pasó ocho días encerrado en su habitación, sin casi comer ni beber; al término de su encierro mandó construir el mausoleo más impresionante que jamás se haya visto para el descanso eterno de su amada esposa; como prueba de su amor y para que el recuerdo de su nombre perdurara por siempre, y así fue.
     En Agra, lugar donde se sitúa el Taj, se reunieron las mayores riquezas del mundo: el mármol fino y blanco de sus paredes se trajo de las canteras de Jodhpur, jade y cristal de la China, turquesas del Tibet, lapislázuli de Afganistán, crisolita de Egipto, ágata del Yemen, záfiros de Ceylán, amatistas de Persia, coral de Arabia, malaquita de Rusia, cuarzo de los Himalayas, diamantes de Golconda y ámbar del océano Indico. Se desvió el río Yamuna para que el Taj Mahal se reflejara en sus cristalinas aguas.
     Muchas versiones revelan que el emperador tuvo a su disposición a los mejores arquitectos y decoradores, después de terminar su trabajo les hacía cegar y cortar las manos para que no pudieran volver a construir un monumento que empañara la grandeza del Taj Mahal. Ésta era una práctica bastante común en relación a algunos de los grandes monumentos de aquella época mogola. El fundador de aquel imperio fue Babur, de religión islámica, quien logró conquistar el norte de India en 1526. A partir de esta fecha, la edificación de majestuosos palacios fue característica de cada emperador mogol, quien luego de su muerte lo transformaba en su sepulcro y el de sus esposas.
     Cada uno de ellos fue construido en mármol, con grandes jardines como entradas al mismo. Pero sin lugar a dudas el Taj Mahal, es el más simbólico de todos ellos ya que Jahan era un enamorado del arte y la belleza.
    La monumental obra duró más de 20 años, pero antes de concluirla por completo, Jahan cayó muy enfermo;  sus hijos aprovechándose de esta situación lograron llevarlo preso para desterrarlo del trono, y así, quedarse con el poder. Desde su ventana, en su encierro, podía contemplar la obra que había construido, hasta que murió, y sus restos fueron enterrados junto a los de su querida esposa.
    
"El Taj Mahal parece la encarnación de todas las cosas puras, de todas las cosas santas y de todas las cosas infelices. Este es el misterio del edificio". (Rudyard Kipling) 

*Por: Alejandra Fuentes.






¡Viva México…y viva el mariachi, sí señor!



     El mariachi nos ha acompañado en nuestras fiestas mexicanas, se nos enchina la piel cuando vemos llegar al mariachi tocando el son de la negra, o las mañanitas. Aunque no todo es alegría, también de tristeza se canta, como diría la canción; quién no ha llorado al oír las golondrinas cuando alguien se va, o en un entierro; por eso el mariachi lo sentimos tan nuestro, porque se puede adaptar a cualquier situación.
     Pero ante todo esto: ¿de dónde surge el mariachi? El término mariachi se emplea para designar el nombre de un género musical de corte popular, conformado por la vihuela (tipo de guitarra de cinco cuerdas), la guitarra, el guitarrón, violines y trompetas, principalmente. 
     Existen varias versiones sobre el origen de la palabra mariachi. Una de ellas se deriva del vocablo francés: mariage, porque en tiempos de la Intervención Francesa (1862), en una boda en Jalisco arribaron unos soldados franceses, quienes se preguntaban por el motivo de aquella festividad, a lo que uno de ellos respondió: “C’est un mariage” que en francés signfica: es una boda; y así es como se cree que los franceses llamaron “marriach” y con el tiempo “mariachi”, al conjunto musical que conocemos hoy en día.
     Otra corriente versa sobre el origen nayarita de la palabra, nombre que se le daba al tablao en donde se bailaba y/o al nombre de la madera con la que se construían los tablados de las danzas. Una teoría diferente propone que la palabra proviene de los indígenas “cocas”, de Cocula (Jalisco), del vocablo coca: mar, corrido; la, sonido; chi, en: lo que suena en corrido.
     Si bien es cierto, cualquiera que sea el significado de la palabra, mariachi, éste tiene su origen campesino en los estados de Colima, Nayarit y Jalisco. La indumentaria, en un principio, era sencilla y de uso cotidiano del campo; la vestimenta del mariachi campesino tradicional era el sombrero de soyate, cobija doblada al hombro, pantalón y camisa blanca de manta, con un cinturón amarrado a la cintura y huaraches.
     Esta indumentaria se ha ido transformando a través de los años, ya que en los siglos XVIII y XIX, ya podemos apreciar los trajes mestizos de los bailadores; el hombre vestido como chinaco, pantalón que se ensancha hacia abajo, camisa de rayas o clara y botas negras; la mujer al estilo de la china: falda oscura amplia, blusa clara, rebozo y zapatillas.
     En la actualidad el traje ha ido pasando de la manta a la gala, del pantalón de manta, al traje ajustado de chaqueta y pantalón con botonaduras de plata a los lados; botines o botas, en vez de huaraches, y accesorios, como la corbata de moño y el cinturón de plata o pintado muy adornado.
    Este radical cambio en la ropa también se puede apreciar en la instrumentación musical; el mariachi originalmente está conformado por la vihuela: que consta de cinco cuerdas tipo guitarra de menor tamaño, mismo que se encarga de la armonía; y el guitarrón: de seis cuerdas de acero con caja acústica abombada de mayor tamaño que la guitarra. En 1930  se incorporan otros instrumentos metálicos de aliente y cuerdas, guitarras y varios violines, poco tiempo después se consolida la presencia de la trompeta,  dándole mayor presencia ornamental.
    El mariachi que conocemos en la época actual ha estado determinado por la industria cinematográfica del llamado “Cine de Oro”, en películas de charros, amoríos, balazos y cómicos enredos, protagonizadas por actores, que se han vuelto un estereotipo para el extranjero, tales como el legendario Pedro Infante, Luis Aguilar, Jorge Negrete, Tito Guizar, quien en los años 40 fue uno de los iniciadores que dio a conocer internacionalmente el mariachi  por medio de sus filmes.  
     Esta música es símbolo de identidad nacional e ícono de la cultura popular, que nos acompaña en el festejo y en el sepelio. En estas fiestas patrias recomiendo dar una vuelta por La Plaza de Garibaldi, escenario de decenas de películas y lugar de inspiración para componer llegadoras canciones. Donde también podemos apreciar el Museo del Tequila y del Mezcal (MUTEM), que se construyó como parte de los trabajos de regeneración urbana de la plaza. Este 15 de septiembre vamos todos a gritar y a cantar al son del mariachi: ¡VIVA MÉXICO SEÑORES!
Voz de la guitarra mía,
al despertar la mañana
quiere cantar su alegría
a mi tierra mexicana (…)
 
México Lindo y Querido
si muero lejos de ti
que digan que estoy dormido
y que me traigan aquí (…)
 
                                                                                                       
 (Compuesta por el moreliano Chucho Monge en 1921)

         Por: Alejandra Fuentes.

Arráncame la vida con demasiado amor.

     ¿Qué tienen en común estas dos novelas? Las dos fueron creadas por escritoras mexicanas contemporáneas (Sara Sefchovich, Demasiado Amor; Ángles Mastretta, Arráncame la vida), fueron llevadas a la pantalla grande con gran éxito; hablan de mujeres inteligentes, intensas y ávidas de encontrar el amor, en ellas mismas y en los demás.

          Arráncame la vida es la primera novela de Ángeles Mastretta, (1949, periodista) situada en los años treintas, en Puebla,  cuenta la historia de una jovencita llamada Catalina, quien conoce al general Andrés Asencio, como 30 años mayor que ella, a las pocas semanas de conocerse se casan y se van a vivir juntos.

“Tenía quince años y muchas ganas de que me pasaran cosas. Por eso acepté cuando Andrés me propuso que fuera con él unos días a Tecolutla. Yo no conocía el mar, él me contó que se ponía negro en las noches y transparente al mediodía. Quise ir a verlo. Nada más dejé un recado diciendo: -Queridos papás, no se preocupen, fui a conocer el mar-”Arráncame la vida.
     Pero para Catalina, esta no fue la mejor decisión, porque no se conformaba con ser únicamente la mujer del general. Novela que se lee de manera ágil, que retrata las costumbres de le época posrevolucionaria, la corrupción en el gobierno, la decepción de Catalina por no encontrar el amor en su esposo, pero después lo hallará en manos de un joven culto e inteligente. En palabras de la propia escritora, comenta que:
“Es la historia de una mujer enamorada y su educación: cómo aprende que no puede ser solamente una mujer enamorada de su esposo sino que tiene que ser atrevida, beligerante y sobre todo, en control de su propia vida. También quise responder a mis propias dudas sobre la relación entre los hombres y las mujeres”. Ángeles Mastretta.

     Demasiado amor, relata la vida de dos hermanas que sueñan con irse a vivir a un pueblito en Italia, comprar una casa allá y vivir de las rentas; para lograr este objetivo una de las hermanas, Beatriz, se tiene que quedar en México para mantener a ambas y enviar dinero desde aquí. Pasan las semanas y por más que se esfuerza en su trabajo de oficina, el dinero no le alcanza. Una noche decide ir a tomarse un café al Vips, donde conoce a un señor con el que platica por horas, y termina acostándose con él, obteniendo una paga económica.
    De aquí en adelante Beatriz comienza una intensa aventura sexual, entre semana, con hombres muy diferentes entre sí. Porque los fines de semana los tiene reservados para el amor, es decir para Carlos, con él descubre todo México, desde Yucatán hasta Tijuana; sus paisajes, su comida, playas, cenotes, pueblos, cascadas, mariposas monarcas, pirámides.

“Brillan los lagos de Valle de Bravo, Pátzcuaro y Zirahuén. Rugen los ríos enormes que corren por Tabasco, o los riachuelos sin nombre que recorren  Morelos. Sueñan los canales de Xochimilco cubiertos de lirio, y aquel camino de agua detrás de las ruinas de Palenque. Duerme el cenote sagrado en Chichén-Itzá…” Demasiado Amor.

     Sara Sefchovich, quien es socióloga e historiadora, se encarga de entregarnos una guía roji del amor, de la sensualidad, de México, de su historia, su geografía, sus personas y lugares; del redescubrimiento de los sentidos a través de los viajes y de la pareja. Recomiendo ver la película, con la excelente actuación de Karina Gidi, después de haber leído el libro.

“Por tu culpa empecé a querer este país. Por tu culpa…porque tú me llevaste y me trajiste, me subiste y me bajaste, por veredas y caminos, por pueblos y ciudades… Y ahí iba yo atrás de ti y contigo,  mirándote, bebiéndote, esperándote para que me hicieras el amor después de tanto recorrido, de tanto polvo, verdor, desolación, calor y lluvia que fuimos encontrando en este país nuestro de cada día”. Demasiado Amor.


         Por: Alejandra Fuentes.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Zopilotes, buitres, hienas...

"En este país hay muchos hijos de la chingada y los peores son los seis generales que dieron el golpe contra Madero".
Temporada de zopilotes.
Paco Ignacio Taibo II
Ed. Planeta, 2009, México

Zopilotes, buitres, hienas. Eso fueron los seis generales que dieron el golpe de estado al gobierno legítimo del presidente Madero en 1913. "La Decena Trágica", así llamada por ser los diez días más vergonzosos en los que la ambición por el poder y el dinero se sintieron más que nunca. Otra vez Taibo II  con una esplendida narrativa, nos lleva por los laberintos más oscuros de nuestra historia contemporánea.
 Un oportunista Félix Díaz; un resentido aristócrata, como lo era Bernardo Reyes; un sanguinario general Huerta; un rencoroso intervencionista, como lo fue el embajador estadounidense Henry Lane Wilson, entre otros personajes porfiristas, quienes fueron los autores intelectuales de la muerte del presidente Francisco I. Madero, junto con su vicepresidente Pino Suárez.

Otra historia hubiera sido si en lugar de Pancho Madero hubiera estado a la cabeza del gobierno su hermano Gustavo Madero, El ojo parado, como despectivamente le decían sus enemigos. Taibo II nos va adentrando, de manera única, en los pensamientos de un Francisco I. Madero ingenuo, confiado, terriblemente honesto; quien creía que todo el mundo era bueno, como él. Con mucha más malicia y suspicacia, Gustavo le había advertido que estaban rodeados de buitres y que sólo estaban esperando un corto tiempo para arrojarse sobre los despojos de ambos, como así lo hicieron.

 Mención aparte merece la viril y valiente actitud del embajador de Cuba en México, Don Manuel Márquez Sterling; quien acompañó a los mártires de la decena trágica en sus últimos momentos de vida y aún arriesgando la propia, pues se atrevió a desafiar las órdenes de Lane Wilson en el sentido de aislar al loco de Madero  pues era un peligro para el país. En todo momento quiso salvarle la vida; pero quien podía contra el coloso del norte y sus traidores compinches. 

Analizar este capítulo de la historia de la manera en que lo hace Paco Ignacio, aparte de ser una verdadera delicia, nos revela como las traiciones y venganzas son  familiares en nuestro acontecer;  aunque a veces no lo queramos ver, por eso nos va como nos va. Enterarnos del pasado y con pleno fundamento es una de las actividades más relevantes de este brillante escritor, el cual ya nos tiene acostumbrados a paladear su excelente prosa. 

Recomendamos ampliamente su lectura pues desde el comienzo, ya no hay regreso, queda una atrapada en el mar de la imaginación y la verdad.

Pilar Sánchez Hernández.

martes, 16 de agosto de 2011

Señoras y señores, con ustedes: ¡El tequila!


Estoy en el rincón de una cantina
oyendo una canción que yo pedí,
me están sirviendo ahorita mi tequila
ya va mi pensamiento rumbo a ti.
José Alfredo Jiménez.


     Bebida típica nacional, de sabor fuerte, buena para el mal de amores, para la fiesta, inspiración de incontables canciones, para tomar entre amigos, para reunirnos o simplemente para olvidar. El tequila  ha ido despuntando a nivel internacional;  a diferencia, por ejemplo, del pulque, que sólo se puede encontrar en ciertas cantinas, las grandes cadenas de bares no lo incluyen en su carta, las razones pueden ser varias, pero lo cierto es que estas bebidas tienen su origen desde la época prehispánica.
    Cuenta la leyenda que Mayahuel era una joven hermosa, nieta de Tzintimitl. Cierta noche, Quetzalcóatl y Mayahuel se encuentras para amarse, convertidos en la sombra de un árbol bifurcado; pero cuando Tzintimitl despierta y no ve a su nieta, baja la tierra a buscarla, y la descubre con Quetzalcóatl, apenas separándose de las ramas. Entonces despedaza a Mayahuel y abandona sus restos para que sean devorados. Quetzalcóatl los entierra y de ellos brota la planta del maguey o agave. De ella se producen, el pulque, el tequila, y el mezcal.
     Tequila es el nombre del valle de Jalisco donde se ha producido por siglos esta bebida; también es el nombre de un cerro. El origen de la palabra es náhuatl, tequitl: trabajo u oficina, tlan: lugar.
     El tequila tal como lo conocemos hoy, se debe al proceso de destilación que dieron a conocer los españoles después de la conquista, y éstos a su vez, de los árabes. En la época prehispánica, después de la fermentación y tras días de reposo del maguey, se llegaba a obtener una bebida embriagante; misma que sólo era utilizada en ciertos rituales, el que se embriagara no era bien visto por la comunidad y hasta era castigado; imagínense si esta costumbre se siguiera llevando a cabo.
     La mejor forma de tomar el tequila es por medio de los caballitos, su origen es un tanto incierto; pero se cuenta que provienen de los cuernos de toro que los hacendados, en la colonia, llevaban colgados en su cuello para probar el tequila; y salían a caballo para supervisar las labores del campo, entonces cada que se les preguntaba la razón por la cual llevaban este objeto en el cuello, ellos contestaban: -Es p’al tequila en el caballito-.
     Para que el tequila sea catalogado como tal, éste debe de tener como mínimo 51%  de agave azul y lo demás puede contener diferentes fuentes de azúcar. Se clasifica por su proceso de añejamiento, el blanco: es claro y transparente y se embotella después de haber sido destilado. Oro: es suavizado con colorantes y sabores, es el indicado para preparar las famosas margaritas. Reposado: como su nombre lo menciona, se deja reposar en barriles de roble, desde dos meses hasta un año; y por último el extra añejo, mismo que es añejado por más de ocho años.
     Sea añejo, reposado, con refresco, solo o con limón y sal, el tequila siempre se disfruta; siendo orgullosamente mexicano para el mundo, es la bebida que nos representa desde siglos. ¡Salud!

Yo sentí que mi vida se perdía en un abismo profundo
y negro como mi suerte, quise encontrar el olvido al estilo Jalisco
pero aquellos mariachis y aquel tequila me hicieron llorar.
José Alfredo Jiménez.





martes, 9 de agosto de 2011

El bolero de Cantinflas


“Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad”. Cantinflas.

    Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, mejor conocido como Cantinflas, nació un 12 de agosto de 1911; en Santa María la Redonda en la Ciudad de México.
     Desde chico tuvo una personalidad bastante relajada y vivaz ya que se crió en el barrio bravo de Tepito, desempeñando diversos oficios, desde boxeador, recoge pelotas de tennis, torero, asistente de la Oficina de Correos, bailarín; mismos oficios que en un futuro le ayudaron a desempeñar sus múltiples facetas en sus películas.
     Cuenta el cronista de la ciudad, Carlos Monsiváis; que el personaje de Cantinflas nació en la carpa Ofelia mientras intentaba recordar un monólogo que por la presión del público y los nervios había olvidado, y no le quedó otro remedio más que improvisar una serie de incoherencias y palabras sin sentido que el público aceptó con risas y carcajadas. Monsiváis comenta que en ese momento el destino puso en sus manos la característica distintiva, el estilo que es la manipulación del caos.  Días después en la carpa un asistente del público le gritó: “Cuánto inflas” y en la “Cantina-inflas” de ahí surgió la palabra Cantinflas.
     De las carpas Cantinflas saltó al cine en 1936 con el film “No te engañes corazón”, mismo que no recibió tanta atención, fue hasta 1940 cuando lleva a cabo “Ahí está el detalle” con el que recibe un gran éxito gracias a su peculiar simpatía, es aquí donde nace el hombre del detalle, donde se da conocer el hombre de los pantalones caídos, el bigotito mal pintado, el hilacho de gabardina y el sombrerito mal puesto.
     Las décadas de los 40 y los 50 fueron las más importantes en su carrera, realizando casi una película por año, ésta fue su etapa más creativa. “Ni sangre ni arena” en 1941 refleja su eterna pasión el mundo taurino, en “El Circo” (1942) se deja ver la influencia que tiene del cómico, internacionalmente conocido Charles Chaplin. Experimenta interpretar de una manera única y auténtica con una trama inteligente y divertida los diferentes oficios de: bolero en el “Bolero de Raquel” (1956) aunque ya a color, donde baila de manera excepcional  en aquella escena entrañable con Manola Saavedra, el bolero de Maurice Ravel;  en “El gran hotel” (1944) se queja de que tiene que trabajar como botones, por cierto una de sus películas más divertidas. La dinastía Soler trabajó con él en filmes como: “Un día con el diablo” (1945) en la que Andrés Soler encarna a un irónico diablo que acompaña a Cantinflas en un viaje por el infierno en tiempos de guerra.
    Siempre rodeado de mujeres bellas como en “A volar joven” (1947) con Miroslava; también hizo adaptaciones al cine de la literatura universal en “Romeo y Julieta” de Shakespeare (1943) y “Los Tres Mosqueteros” (1943) de Alejandro Dumas.
    Perteneció y colaboró en gran medida a la época de oro del cine nacional, y su debut en Hollywood fue con la película “La vuelta al mundo en 80 días” en 1956, al lado del actor David Niven, con la que ganó una nominación al globo de oro. En Estados Unidos se codea con los grandes: Liz Taylor, Anthony Quinn, Kim Novak, etc. Pero su mayor obstáculo, como el mismo lo menciona, seguirá siendo el idioma; sus juegos de palabras, su forma de hablar, sus expresiones rebuscadas, siempre serán tarea difícil de traducir a lenguas extranjeras.
     El cambio del blanco y negro al color parece no haberle beneficiado en mucho, ya que sus personajes se vuelven cada vez más didácticos, más moralinos y menos propositivos y divertidos como antes. En 1977 filma “El patrullero 777” en la que se muestra un Cantinflas acartonado que da consejos en lugar de risas, ya nada queda del policía desfachatado que hizo en 1941 en “El gendarme desconocido”.  Su última película “El Barrendero” (1981) es una cátedra de consejos, ya no es el Cantinflas que provoca la carcajada con su lenguaje y ocurrencias, ya es un Cantinflas que enseña y alecciona y es donde pierde su esencia y frescura.  Su amistad con los poderos políticos de la época, incluso con el presidente Díaz Ordaz,  su arrolladora fama y popularidad; pudieron ser los factores que influyeron para que su calidad como cómico fuera disminuyendo considerablemente.
     Enfermó de cáncer de pulmón y el 20 de abril de 1993 falleció a la edad de 81 años; miles de personas se dieron cita en su funeral, barrenderos, policías, bomberos, lo velaron en el Palacio de Bellas Artes y sus restos permanecen en el Panteón Español.
     A pesar de su ocaso y de la mala calidad en sus últimas películas, Cantinflas junto con Tin-Tan siguen siendo los cómicos más importantes de la historia del cine mexicano.
     Dejó un legado de 50 películas, la Real Academia de la Lengua Española incluyó ocho términos relacionados con Cantinflas, tales como, cantinflear, cantinfleo, cantinflesco, etc.
     Fue pintado por artistas de la talla de Diego Rivera y Rufino Tamayo, muchos chicos crecieron viendo “El Cantinflas Show”, serie animada creada con el propósito de dar a conocer temas de física, historia, deportes, artes, a los niños. Se conserva una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama en Hollywood.
     Este mes de agosto se cumplen 100 años de su natalicio, el gobierno del Distrito Federal ha organizado diferentes homenajes y eventos en su honor; como la exposición fotográfica en las rejas de Chapultepec que incluye imágenes de sus películas, carteles, tanto a color como en blanco y negro. Recomiendo ampliamente su visita para conocer más de cerca a este cómico que tanto aportó  al cine nacional y que se ha convertido en ícono de la cultura popular mexicana. ¡Ahí está el detalle chatos!.

“El mundo debería de reírse más, pero después de haber comido”. Cantinflas.
         Por: Alejandra Fuentes.
En Tw como @alefusa86